Axel Vega Lazcano
León, Guanajuato, México
–Te amo, Axel – Ale me abrazó – Te necesito y lo único que te pido, es que, por favor, me concedas una oportunidad, para estar a tu lado, para estar amándote, siempre.
Ella se aferraba a algo, que nunca podría ser, no sabía de qué forma hacérselo entender, pero tenía que entrar en razón.
–No Ale, no me interesas como mujer y lo siento – Le dije amablemente – No llores por favor. Te diré algo, que le dije a tu padre, para que ya dejes en paz lo de Amaia