Luca Cooper
Salgo del coche y me encuentro en la entrada del antro. La música retumba, vibrante, haciéndome sentir como si estuviera en un mundo ajeno. Mi hermana Leticia me lanza una mirada de preocupación. A veces, creo que puede leer mis pensamientos; hoy, me ve peor que cuando rompí con mi anterior amante.
—Venga, hermano, diviértete un poco —me dice, empujándome suavemente hacia el interior.
Las luces parpadean en una danza hipnótica y la multitud se agita en un vaivén de cuerpos. Leticia