Capítulo 137 —La mesa de lobos
La mesa no era redonda.
Era larga, oscura, antigua, colocada en el centro de una sala donde las paredes parecían haber escuchado demasiadas sentencias. No había banderas ni símbolos oficiales, pero todo allí hablaba de jerarquía: las sillas más altas, los lugares ocupados, los silencios reservados para ciertos hombres y las miradas que se movían como cuchillos antes de que alguien pronunciara una palabra.
Había doce sentados.
Viejos jefes. Aliados de Sergey. Enemig