9. Las reglas del emirato
Ely
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Salma se aferró a mi mano mientras seguíamos a Tariq hacia el despacho, pero ni su compañía impedía que cada paso me acercara a otro interrogatorio para el que todavía no tenía defensa.
—¿Por qué estás llena de polvo?
Solo entonces reparé en mi camisa sucia, pero Tariq nos miró sobre el hombro de Salma con esa expresión pétrea que me dejó claro que no era momento para una broma.
Al doblar la esquina, Omar guardó su teléfono y se acercó.
—La doctora espera en su suite, señorita Reyes. De