—¿Está completamente seguro? —quiso saber Annie, con un hilo de voz, aferrándose al papel como si fuera su única ancla en medio de un huracán—. Por favor, dígame que puede ser un error... un falso positivo...
El médico la miró con una mezcla de compasión y profesionalismo. Negó lentamente con la cabeza.
—Las pruebas de sangre no mienten, Annie. Los niveles hormonales son indiscutibles. Te encuentras embarazada —confirmó el doctor, bajando un poco el tono—. Y como te mencioné, el señor Wincheste