—Los médicos aquí son unos ángeles, mi amor. Me cuidan como si fuera una reina —escupió Victoria, acariciándole el cabello a su hija con ternura—. Todavía no puedo creer la maravillosa empresa para la que trabajas ahora, Annie. Que tu nuevo jefe y esa compañia tengan un seguro de gastos médicos tan increíble para sus empleados es un milagro de Dios. Te has esforzado tanto en tu carrera, mi niña, y me da tanta paz saber que estás en un lugar donde valoran tu trabajo y cuidan de nosotros. Por fin