El antiguo edificio de piedra se alzaba en el corazón del territorio como una reliquia de otra era.
Una parte de sus muros gruesos estaban cubiertos por enredaderas que habían crecido durante generaciones, mientras que otra parte, yacía seca y ennegrecida después del incendio provocado por uno de los ataques anteriores de Ares.
Las antorchas que iluminaban el interior del salón proyectaban sombras largas y temblorosas sobre los pilares tallados con símbolos antiguos de la manada.
Aquel lugar