El bosque parecía contener la respiración, cada rama, cada hoja, incluso el viento, se mantenía inmóvil y expectante.
Lyra estaba en el centro de todo con el corazón latiéndole como un tambor de guerra, mientras dos fuerzas colosales avanzaban entre ellos, Leo y Roth.
Los ojos de los dos lobos ya no la buscaba a ella, ellos se estudiaban mutuamente, tensos, preparados para un enfrentamiento que prometía destrucción.
Cada músculo de ambos hombres lobo estaba erguido, la piel erizada, los co