Cuando giré mi cabeza y vi la hora, no pude evitar soltar un suspiro lleno de cansancio.
Agh, las tres de la madrugada.
Y no he dormido absolutamente nada.
Llevaba horas dando vueltas en la cama, sin poder conciliar el sueño. La imagen de Holden, confundido y quizás herido por mi actitud, se negaba a salir de mi mente.
Qué estúpida fuiste, Adara... ¿Cómo pudiste rechazarlo? Ahora seguramente nos odia.
El solo imaginarme que Holden pudiera odiarme me revolvía el estómago.
Había logrado ver su ex