Capítulo 51 — Esa mujer quiere recuperarte.
Ya en el auto, me quité la camisa empapada sin ningún pudor, quedando en sujetador frente a él. Holden se quedó mirando mis t3tas un segundo de más antes de rebuscar en el asiento trasero y lanzarme una sudadera enorme y una caja con toallitas húmedas.
—Toma, para que te limpies y no mueras de frío... O de vergüenza, aunque parece que hoy no es tu día para eso. Me gusta cuando eres toda atrevida… Nunca me cansaré de admirar tus preciosos pechos.
Tonto.
—Gracias. —Me limpié lo más que pude los r