CAPÍTULO 114. Amanecer en cenizas.
Capítulo 114
Amanecer en cenizas.
La noche parecía no tener fin. El cielo, ahora teñido de un gris pálido, comenzaba a desperezarse apenas con los primeros hilos de luz, como si el mundo entero dudara en volver a la vida tras la tragedia.
Camila no había dormido. No podía. Su cuerpo temblaba, no sabía si de frío o de agotamiento. Sus manos estaban cubiertas de hollín, sangre seca y tierra. Cada músculo le gritaba que se rindiera, pero la voluntad —esa chispa obstinada— la mantenía en pie.
Leona