Albert estaba furioso y desesperado, había pasado varias horas desde que Megan se había marchado y todavía nadie se había comunicado para la entrega de April.
Un grupo de hombres se había dedicado a buscar por toda la zona cercana desde donde desapareció la señal del localizador que llevaba Megan, pero no habían tenido éxito.
Y Rosalyn seguía atada, llorosa y adolorida, Isabella y Marianella se habían dedicado a intentar sacarle más información, sin éxito.
¿Había perdido a la mujer que amaba