— ¡Señor Collins! Sea bienvenido… — Se acercó Dayana cuando Megan y Albert ya salían de la oficina. Megan se alejó dirigiéndose a su escritorio, al tiempo que Albert solo asintió muy serio, dejando a Dayana perpleja. — Eh… Señor, los encargados de la auditoría lo esperan en la sala de juntas y…
— Ya estoy enterado… — Contestó Albert con la mandíbula apretada. — De hecho, voy para allá…
— Por cierto, señor Collins, quería informarle que me tomé el atrevimiento de prepararle un informe de gesti