Apenas la puerta se cerró tras Albert, la máscara de seriedad de Yago cayó al suelo junto con su última prenda de ropa. Con una energía renovada, se desvistió por completo en un segundo y, con un movimiento rápido y juguetón, empujó suavemente a Nant de espaldas sobre la cama.
Se inclinó sobre ella, besándola con una pasión devoradora que contrastaba con el sueño de hace unos minutos. Sus labios recorrieron su cuello, arrancándole una risa nerviosa y un suspiro. Luego, se apartó con una sonrisa