El estruendo de la rueda de prensa se apagó en el hall de CIRSA Puebla. La Estirpe Castillo se movió con la eficiencia de ejecutivos que habían cumplido con su teatro corporativo. La camioneta de Ludwig, con Diana (silenciosa y furiosa por su derrota táctica), Joren y Heinz, arrancó primero.
Yago se dirigió a su propio vehículo. Abrió la puerta trasera con cortesía y esperó a que su madre, Theresia, se instalara. Yago se deslizó junto a ella, en el asiento trasero.
—Carlos, lleva a mi madre a ca