Capítulo 217: La Renuncia Negada y el Elogio Amargo
Cuando King terminó de hablar con los abogados, Belém lo vio entrar de nuevo en su oficina. O, más bien, lo que hasta hacía apenas una hora había sido su oficina. El cristal esmerilado de la puerta aún tenía su nombre grabado en dorado, un recordatorio cruel de lo efímero del poder. Ella, sintiendo una nueva oleada de furia—una mezcla tóxica de humillación reciente y orgullo hervido—lo siguió sin pensarlo dos veces. Al fin y al cabo, ese espacio, con su olor a libros legales antiguos y a café de