La opulenta casa de Ludwig y Diana en el Club Residencial El Refugio, con sus amplios ventanales y jardines meticulosamente cuidados, se había convertido esa noche en un escenario de batalla. El regreso de Ludwig de la junta de CIRSA había sido recibido por una Diana hirviendo de indignación. Excluida de la reunión crucial, sintiéndose despojada de su influencia, su rabia había estado fermentando durante horas. Ludwig, por su parte, había intentado ahogar la humillación de la junta en unas cuan