-¿Y bien?- pregunta -no me digas que está vacío. Di algo.
Lo ojos de Arista se humedecen -la recuerdo ahora. -dice contemplando la imagen de una hermosa mujer. -Somos ella y yo. Tiene mis cabellos…. No mis ojos, pero… la expresión, sus rasgos. Se parece tanto ahora...- una calidez en su pecho. -aunque tiene un color de ojos extraños -se ríe -este color no puede ser ni real.
-No necesitas mostrármelo.
-Agradezco todo esto. No sabes lo que significa para mi – se acercó hasta el ya con el relicari