Arista rodo lo más lejos que pudo, y milagrosamente no se llevó ningún golpe. Apenas quizás algún rasguño de unas rocas más pequeñas.
El humo por el derrumbe inundo el lugar. Pero pronto el cielo pareció aclararse. La luna brillaba hermosa en la noche dándole a este lugar una sensación de renovada seguridad.
Karim…
Su primer pensamiento fue él.
Se paro de golpe y corrió ignorando si el cuerpo bajo esas rocas seguía vivo o muerto. No quería averiguarlo. No quería pensar en el hecho de que quizás