EXTRA XVI. EL REGALO MÁS SAGRADO
AMARA
Los sonidos obscenos hacía mucho que llenaban la habitación.
Beof respiraba agitado sobre mi clítoris, con la boca abierta sobre mi sexo, su nuez de Adán se movía arriba y abajo.
Sentía sus caninos de bestia crecer, pero él siempre cuidó para no lastimarme.
Mirando al techo, todo mi cuerpo temblaba, aun en el limbo orgásmico.
Pero mi cachondo lycan se había cansado de jugar. Me vi siendo levantada de repente.
—¡Aah, Beof! —di un gritito apoyándome contra él, enredando mis piernas en su es