EXTRA XVII. ATADA A TU CORAZÓN
AMARA
Me fui relajando y disfrutando, el sonido de humedad, de hacer el amor deliciosamente, inundó la habitación.
Mi mente daba vueltas, caliente y lujuriosa.
Clavando las puntas de los pies en el colchón, abrí más las piernas y me arqueé, sintiendo el peso de su pelvis chocando con la mía.
—¡Beof… aahhh!
—¿Te gusta? Sshhhh… mmm… ggrr…
Las embestidas comenzaron a ser más rudas.
Sus garras se aferraron a mis caderas, levantó el tatuado torso y veía su poderoso cuerpo embistiendo vigoroso, los músculos explotando agresivos y brillosos del sudor.
Metiendo y sacando el falo hasta la empuñadura, sus pesados testículos chocaban rítmicos contra mis nalgas.
—¡Dime, Mara! Mmm… ¡¿te gusta que te folle tu macho?!
—¡Sssiii! —gemí cachonda, sin poderme contener, retorciéndome sobre la cama —. Si es contigo, todo me gusta… Aahhh… Qué rico, mi mate… se siente tan bueno…
—Ssshh, mujer, me vas a enloquecer. Gírate, nena, vamos, es hora de montarte como una loba.
De repente, Beof paró.
Se