EXTRA XVII. ATADA A TU CORAZÓN
AMARA
Me fui relajando y disfrutando, el sonido de humedad, de hacer el amor deliciosamente, inundó la habitación.
Mi mente daba vueltas, caliente y lujuriosa.
Clavando las puntas de los pies en el colchón, abrí más las piernas y me arqueé, sintiendo el peso de su pelvis chocando con la mía.
—¡Beof… aahhh!
—¿Te gusta? Sshhhh… mmm… ggrr…
Las embestidas comenzaron a ser más rudas.
Sus garras se aferraron a mis caderas, levantó el tatuado torso y veía su poderoso cuerpo embistiendo vigoroso