EXTRA XV. PROBANDO A MI MATE
AMARA
—Nena, respira por la nariz… eso, así, pequeña, no hay prisas, Amara… —escuchaba su voz ronca por encima de mis jadeos, mi propio corazón latía en mis oídos.
Subí la mirada a través de mis ojos nublados para ver su apuesto rostro de cerca, tan fiero y sexy.
El aroma de sus feromonas me recordaba al bosque lluvioso, fresco y excitante, adoraba los días de lluvia.
Su dominante cuerpo volvió a cubrirme. Era la primera vez que me sentía tan pequeña, mi espalda pegada a la pared, mi boca de nu