40. SIEMPRE TE HE PERTENECIDO
DRAKKAR
Mi cabeza da vueltas, quiero incorporarme, pero tiro de mis manos y parecen atadas sobre mi cabeza.
—Sshh, no tienes permitido soltarte…
Mis ojos se abren nublados para ver ese hermoso rostro. Su dedo acaricia mi boca, quedo fascinado y rendido a sus órdenes.
Siento el peso de su suave cuerpo sobre el mío, el calor me devora y Lyra de repente sale de mi visión.
Me estremezco y gruño al pasar las garras de loba por mi pecho y abdomen, su aliento caliente enloqueciéndome.
—Mmnnn —gimo r