41. SOY BRUTO, NO TONTO
DRAKKAR
La estrecho con fuerza contra mi cuerpo mientras mi semen la llena y lucho desesperado contra ese “ser” que desea salir y dominarla.
La sangre de Lyra lo calma y controla, me ayuda con el dolor.
En medio de la oscuridad, se escuchan nuestros jadeos, el sonido húmedo de los besos que nos damos, calmando nuestras respiraciones.
La cabeza aún me da vueltas, me encanta eso de tocarnos las bocas, se siente tan íntimo y ahora quiero hacerlo siempre con ella.
—Drakkar, eres mío, lobito —su