369. EL REHÉN
NARRADORA
Estaban atrapados.
Habían logrado colarse en la gruta, pero era solo otro hueco sin salida.
“Aldo, estar aquí es peor”
“Espera, sshhh, no hagas mucho ruido, esperemos, Tomás. Nos costó trabajo encontrar este escondrijo; quizás a ellos igual” Aldo le dijo a su intranquilo amigo.
“Pero los perros…”
Nada más había hecho mentarlos y los oídos agudos de los lobos captaron los sonidos de arañazos sobre la roca.
“Quédate tranquilo” Aldo le ordenó, acercándose a la tenue luz que emanaba de la