339. UNA VIRGEN MUY DISPUESTA
FENRIR
Podía ser lento para muchas cosas, pero no para la seducción femenina y menos para los intentos torpes y tiernos de mi mate por atraerme.
Si no tenía que hacer mucho la condenada.
Jamás pensé que ver un poco más allá de las pantorrillas de una mujer, me pararía la verga tan tiesa.
Así que me cansé de fingir ser el caballero que no era.
Cuando Abigail se giró con el pretexto de que le ayudara con soltar un poco las cintas en la parte posterior de su corsé… fui directo a desnudarla de ve