325. ROBANDO A MI SELENIA
NARRADORA
La mujer de invierno se estremeció de pies a cabeza ante la expectativa.
Era una tontería que se negara el placer de estar con su mate, si ya estaba hasta marcada.
Más cuando ella también lo deseaba demasiado.
Pero entonces sus ojos se movieron hacia la figura solitaria de su gemela.
Recogía algunas tablas unos metros más allá.
Aunque dijo que solo lo hacía para castigarlo, ella sabía que Abigail no la estaba pasando bien.
Lo hacía por su hermana, para no restregarle su felicidad en l