312. UN HEREDERO VARÓN
KATHERINE
Mi corazón latía deprisa con la adrenalina recorriendo mis venas.
El Duque nos incluyó bajó su protección aunque fuese un acto fingido.
Qué bien se sentía el poder de tomar decisiones, de no ser solo el títere de otro, una muñeca sin vida.
El poder absoluto que representaba este hombre parado delante de mí… lo miré intensamente, reafirmando los objetivos en mi mente a pesar de las barreras.
Ordenó que se llevaran a la nana y al tal Theodore, que obviamente estaba preparando el camino