311. PREFIERO LA NUEVA ROSSELLA
ELLIOT
La nana de Lavinia iba gritando mientras era arrastrada por el cabello, sostenido en el puño inflexible de Rossella, hasta el rellano de la escalera.
—¡Te vas a buscarle mujer a tu hijo en otra casa, desgraciada! —le gritó Rossella por encima de los alaridos de la Sra. Elena, quien se agarraba el cabello con expresión de dolor.
De un momento a otro, en medio del forcejeo, los ojos en pánico de la mujer se cruzaron con los míos.
—¡Su señoría, se lo suplico! ¡La Duquesa me está acusando in