313. FANTASÍAS PELIGROSAS
KATHERINE
Es una doncella que me avisa de nuevo sobre la cena.
—Lleven la comida a mi habitación, hoy no cenaré en el comedor —" ni hoy ni nunca más".
La veo retirarse con un asentimiento.
—Nana…
—Piénsalo bien, no hay apuro. No va a nacer un heredero en unas horas. Ve, ve y date un buen baño, relájate y medítalo con la almohada. Yo cuidaré a Lavinia. —Suspiro y me levanto, inclinándome hacia ella.
Le doy un beso en su frente arrugada. Esta mujer ha sido la única madre que he conocido en mi vi