284. NO ENOJES A LA ESPOSA
NARRADORA
Lavinia chasqueó la lengua como si estuviese aún enojada, sintiéndolo tensarse de nuevo en su espalda.
Le estaba dando una morbosa curiosidad, al verlo tan obediente y suavecito.
—Entiendo tus razones y hasta suenas dulce con todas esas historias del pasado… —la voz femenina sonaba indiferente.
— Pero eso no quita el hecho de que me hayas movido como un peón, planificando incluso antes de llegar aquí.
—Lavi…
—Lavinia. Aún no sé si te perdono. —Laziel pegó los labios con fuerza al escu