271. PRISIÓN DE ELEMENTALES
NARRADORA
Lucrecia luchó con todas sus fuerzas, pataleando mientras era alzada en el aire por la mano de Silas, rodeado por un manto oscuro de tinieblas.
Los espectros aullaban frenéticos, absorbiendo toda esa magia poderosa que el amo les dejaba llegar a través de su conexión.
Sus botines se sacudían con espasmos en el aire, las venas se traslucían como telarañas oscuras bajo su blanca piel.
Lucrecia no podía creer que su final llegaría así. No, no, ¡no podía morir así!
Con lo último que le qu