269. QUIEN RÍE DE ÚLTIMO...
NARRADORA
Sigrid estaba desesperada.
Sabía que debía existir algún portal mágico en algún lugar: en estas paredes, el techo…
—¡Maldición! —explotó, llena de rabia e impotencia.
Silas era fuerte, pero igual tenía miedo. No deberían haberse separado.
De repente, en medio de su desesperación, su pecho comenzó a doler mucho, demasiado.
Se llevó la mano al esternón.
Diosa, ¿ahora qué era esto?
Su mente estaba en caos, la visión nublada mientras sus manos palpaban piedra por piedra, buscando la ape