269. LOS MEJORES ALIADOS
NARRADORA
Zarek bufó al verlo acercarse al abrazo familiar y pegarse por detrás de Victoria.
—Para estar de pegajoso sí que eres bueno, pero ni siquiera has podido marcar a mi hija… inútil…
—Estaba a punto de hacerlo cuando nos interrumpiste en el despacho —las pupilas de Dracomir cambiaron a lobunas.
Ambos mirándose de frente con las mujeres de por medio.
El príncipe fue a abrir la boca, pero una tos de Celine lo hizo quedarse en silencio y con los labios pegados.
Dracomir, por su parte,