264. AMO TU LADO SÁDICO
VICTORIA
Su mirada se oscureció, pensando de nuevo en ese maldito de Frederick y como lo controlaba.
—Tenía confianza en nuestro amor, en nuestro vínculo y sabía que terminarías despertando para salvarme.
Me puse de puntillas y lo besé apasionadamente en los labios, sintiendo sus manos ansiosas apretándose sobre mi cintura.
No deseaba que viviera toda la vida lleno de remordimientos.
—Además, si permitías que me quemaran viva, iba a romperte las “nueces” después —susurré contra su boca, bajando