248. MI EJÉRCITO SOLO PUEDE TENER UN GENERAL
NARRADORA
Los ojos de Marius casi se salieron de sus órbitas.
La escena escalofriante e increíble que se desarrollaba frente a ellos, era algo que jamás olvidaría.
Cadenas sólidas, oxidadas, vivientes, serpentearon en el aire saliendo de golpe del interior de las puertas.
Una bruma negra densa se movía en las profundidades, tapando “algo” que estaba seguro no deseaba ver.
Mirar directamente al abismo más allá de esa entrada, prácticamente resultaba imposible.
Sin embargo, había una mujer levita