249. YO YA TENGO UN MACHO
NARRADORA
Marius no se asombró tanto como Edgar.
Hasta el hombre más poderoso de estas tierras en el pasado se tuvo que poner de rodillas frente a Victoria.
El agua caía lavando el campo y los truenos alumbraban el ejército que ahora yacía a los pies de una sola mujer.
En el ayer fueron los guerreros más increíbles, los amos del destino y ahora… solo meros esclavos de esas cadenas que ataban sus almas.
El estruendo se escuchó con la puerta cerrándose y desapareciendo en el abismo, como si jamás