247. EL AMA DE LA MUERTE
VICTORIA
— Venga Sr. le muestro los demás sujetos exitosos.
¿Había más de esos bichos?
Me giré para verlo despedazar al guerrero sobre el suelo.
¡Se lo estaba comiendo como un caníbal!
Sus instintos sangrientos me recordaban en algo a los vampiros.
¡Qué asco por todos los cielos!
Con mi poder temblando, fluí por un pasillo donde se metieron.
Subidos en otro peñasco, miraron hacia abajo.
El alma se me fue al suelo al ver las cajas y cajas, por lo menos cien de esos experimentos con magia negra.