246. EL BOSQUE MALDITO
SILAS
No sé por cuánto tiempo he caminado, parece que todo el día.
Mitigo la sed con las corrientes frías de agua subterránea que he encontrado.
En realidad no tengo hambre, haber consumido tanta magia sustituye los suplementos necesarios para el cuerpo.
Me siento en el suelo rocoso, apenas por segundos, sé que si fuese un elemental común, no podría avanzar de esta manera, mucho menos en este ambiente casi sin oxígeno, claustrofóbico.
A veces los túneles bajaban más y más, me encontraba con