208. EL HOMBRE MÁS IMPORTANTE
VICTORIA
De repente su Beta irrumpió en la pequeña habitación que ya estaba abarrotada.
Cuando me vio frunció el ceño y enseguida captó la situación peligrosa.
—Mi Señor, ya está el listo el cargamento. Podemos regresar a la fortaleza.
Le habló en voz baja, como si tratara con una fiera peligrosa.
El general se paró a mi lado dándome una de sus miradas reprobatorias.
El Lord se quedó de pie, parecía dudar.
Alternaba su mirada penetrante entre el Rousse y yo, supongo que pensando si terminaba p