193. EN LAS GARRAS DEL VAMPIRO
VICTORIA
Me encontraba lista para destrozarla.
De verdad solo buscaba que me diera la excusa perfecta y ella me la dio.
Se notaba que estaba colada por Marius, pero yo no tenía culpa de que él ni la mirara.
Saqué mis colmillos, siseando amenazante; su mano se movía como en cámara lenta frente a mis ojos.
“¡No te metas, Rousse!” le ordené en su mente al ver sus intenciones de pararla.
Hoy le daría una lección a esta presuntuosa, que jamás olvidaría.
Pero en el último segundo…
—¡Sophie, ya basta!