192. PARTE DE LOS REBELDES
VICTORIA
Marius de nuevo la regañó. Me tenían un poco cansada sus berrinchitos.
—¡¿Qué quieres que diga?! ¡Que le agradezco a la Diosa por haberles dado el poder a esos perros para destrozarnos, de tenernos como sus esclavos, de mandarnos a estas cloacas!
Gritó levantándose de la baqueta que rodó con un estruendo.
Por mucho que Marius intentó persuadirla, salió corriendo y llorando.
El silencio incómodo llenó la estancia.
—Lo lamento por eso… ella, bueno, solo es más sincera y dice lo que todos