184. NO QUIERO PERDERTE
ALDRIC
—No, siempre eres muy suavecito… — me dice burlona.
—Valeria, tengo miedo, amor, el otro día creí que te iba a dar una cosa de lo agitada que te pusiste.
—Es que era muy incómoda esa posición, parece que llevaba toneladas de hierro en la barriga. —resopló devolviendo mis besos y mimos.
—¿Quién fue la que se quiso hacer la histriónica? —me reí recordando el susto que pasé ese día por siempre seguirle en sus locuras.
—Bien que te gustó, no te hagas. —me palmeó el brazo y solo pude negar de