185. MI PODEROSA DESCENDENCIA
ALDRIC
“No, no, mi niña va a estar bien, Diosa, por favor, que mi hembra y mi cachorra estén bien."
Suplico y extiendo el vínculo a mi pequeña, apremiándola a salir a ver el mundo.
—¡Aquí está, ya está afuera!
Un llanto, que cubre los gritos y los gemidos dolorosos de Valeria, hace temblar nuestros corazones.
Veo que manipulan en unas mantitas blancas una cosita pequeña, el cabello negro azabache sobresale y destaca en la blanca piel.
—Sus majestades, aquí tienen a la princesita, felicidades, m