173. LO SIENTO PERO TENGO APURO
NARRADORA
—¡Papá, no te metas!
Aidan gritó al adivinar las intenciones de Cedrick, que ya no se reía relajado.
Las enormes alas de hielo reflejaban los rayos de sol como cristales multicolores.
¡BAM!
Una luz azulada y llena de copos de nieve explotó, cegándolos a todos.
Silas y Aldric retrocedieron alertas.
Los chillidos enojados de los espectros no demoraron en escucharse.
Habían quedado atrapados en los agujeros por donde salían.
Una capa dura de hielo los había bloqueado, dejándolos a la mit