172. DOS CONTRA DOS
NARRADORA
Los musculosos brazos de Aldric luchaban en un pulso contra los de Khalum.
Sus patas se hundían en la tierra, pero ninguno cedía, rugiéndose como salvajes, atacándose con mordiscos quita-trozos.
Khalum estaba estático, prisionero del ataque del abuelito, y sentía el peligro venir sobre su cabeza.
Silas saltó en el aire con la bruma ondeando a su alrededor, la mitad de la cara cubierta en runas malditas, su expresión mortal…
Agarrando la guadaña sobre su cabeza como un verdadero m