168. ESO VA DOLER DE LA MANERA QUE ME ENCANTA
NARRADORA
—Aaahh —exhaló cuando fue liberada.
Su pecho bajaba y subía acelerado, los ojos cerrados, la mente aún por las nubes.
Pero su macho también estaba en modo depredador sexual.
La tomó de la cintura y, como una muñeca, Lyra fue sostenida entre los brazos y el duro pecho.
—Lyra, quiero que me cabalgues, deseo verte excitada encima de mi cuerpo —las palabras salvajes susurraron en su oído.
De rodillas en la cama, uno frente al otro, tan pegados, que ni siquiera los rayos que entra