144. EN LAS REDES DEL CAZADOR
CELINE
Corría veloz por entre los arbustos, mi larga trenza moviéndose con mi carrera.
Los zorros salían de sus madrigueras buscando una presa nocturna que cazar y todo tipo de insectos hacían ruidos raros al pasar a su lado.
La vida en el bosque despertaba y pronto, además de sus sonidos, también escuché voces, pero no las que estaba buscando.
“¡Celine, no vayas por ahí, son Vampiros!”, mi loba me advierte y me detengo forzadamente, mirando a todos lados, viendo por donde escapar para no topar