143. LA CORONA ES NUESTRA
CELINE
Aprieto los dientes cuando las punzadas de dolor atraviesan mis sentidos, pero aguanto, no será la primera herida grave que me hago.
Para cuando termina 15 minutos después, estoy toda sudada, la ropa se me pega al cuerpo y me he destrozado el labio inferior de morderlo, pero es cierto que el dolor agudo del inicio ha pasado.
— Debes dejarte esto unos días y vas a sanar, no te preocupes – me explica limpiándose la frente con cansancio.
— Muchas gracias, Laila, no sé cómo pagarte…
— Yo soy