119. AMOR Y TRAICIÓN
REY VAMPIRO
Sabía que el desgraciado de Aldric era fuerte, pero el muy maldito me tuvo al borde de la muerte en varias ocasiones.
Incluso se atrevieron a atacarme juntos él y su mujercita, esa maldit4 defectuosa Selenia que ni un trabajo sencillo pudo hacerlo bien.
Me estaban agotando, la sangre de Gabrielle que había nutrido mis poderes lentamente todos estos años, estaba salvándome la vida, pero igual, ¡esas reservas de poder no eran inagotables!
Utilicé gran parte de ella curándome con rapid